Pocos pasajes del Nuevo Testamento han recibido tanta atención exegética como el prólogo del cuarto Evangelio. Cuando Juan escribe «ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος», los traductores se encuentran ante un texto que no admite atajos. Y sin embargo, una de las traducciones más difundidas en el mundo hispanohablante hace precisamente eso.
La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (TNM), publicada por la Watchtower, vierte la última cláusula de Juan 1:1 como «la Palabra era un dios». La presencia del artículo indefinido «un» es lo que distingue radicalmente esta versión de prácticamente todas las traducciones cristianas históricas — y lo que merece un examen detenido.
El argumento gramatical
El argumento de la Watchtower es, en apariencia, técnico: el sustantivo griego «θεός» (theós, «Dios») aparece en la cláusula sin artículo definido. Esto, sostienen sus traductores, justificaría añadir un artículo indefinido en español para indicar que se trata de «un dios» entre otros.
«El hecho de que se omita el artículo definido griego antes de theós en Juan 1:1c indica que aquí se está describiendo una cualidad, no una identidad.»— La Atalaya, 1 de noviembre de 2008, p. 24
Sin embargo, esta lectura ignora un fenómeno bien documentado en la gramática griega del Nuevo Testamento: la regla de Colwell, formulada en 1933, y el patrón de predicados nominales anafóricos sin artículo.
Lo que dice el griego
Cuando un sustantivo predicado precede al verbo y no lleva artículo, en griego se está señalando — en la mayoría abrumadora de casos — la naturaleza o cualidad del sujeto, no su indefinición. El propio Juan ofrece ejemplos similares en su Evangelio...
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